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Biotecnología: ¿y eso a mí qué?

Enrique Galindo Fentanes y Mónica L. Pineda Castellanos


Sonó el despertador a las 6 AM. Tomás lo apagó y se preparó para irse al plantel de la PREPABM (nombre ficticio), un colegio tecnológico de nivel preuniversitario de México, en donde está estudiando Industria Automotriz. Hoy es su cumpleaños número 17 y se despertó particularmente contento para sus actividades del día.

Desayunó junto con su hermana. Ella no comió fruta, ni azúcar, ya que es diabética y se puso su inyección de insulina, como lo hace todos los días, antes de desayunar. Tomás desayunó yogurt con fruta, café con leche y un sándwich de queso (Figura 1).

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Figura 1. Tomás y su hermana desayunando antes de la escuela. (Imagen generada con Canva Dream Lab, 2026).

Los padres de Tomás y su hermana ya se habían ido más temprano de su casa, ya que su mamá trabaja como técnica en un laboratorio de análisis clínicos del IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) y su papá es obrero calificado en una fábrica donde se curten pieles para su posterior venta y uso en diversos productos del cuero.

Biotecnología en la vida cotidiana

Tomás llegó a PREPABM a su primera clase, en donde el profesor les comentó que había recibido por correo electrónico una alerta de una revista llamada “Biotecnología en Movimiento”, disponible de forma gratuita en internet (biotecmov.ibt.unam.mx). Los alumnos mostraron poco interés por la revista, ya que estudiaban Ingeniería Automotriz y algunos de ellos, incluido Tomás, le dijeron al profesor que no veían porqué sería importante aprender sobre Biotec ¿qué?, ni le encontraban relación con su especialidad o con la vida diaria.

El profesor le preguntó a Tomás qué había desayunado. Él le comentó qué alimentos había consumido y entonces el profesor le dijo: ¡has desayunado cuatro productos que se elaboran con biotecnología!: leche pasteurizada, yogurt, queso y pan. El profesor, sabiendo que Tomás es un alumno motivado y que no sólo quiere aprender de pistones, bujías y balatas, le preguntó si sabía quién había sido Luis Pasteur, a lo que Tomás le contestó que no, pero que había visto que una farmacia cerca de su casa tenía ese nombre.

¡Desayunas todos los días con Pasteur! —le dijo el Profesor.

Tomás le preguntó cómo era eso posible (Figura 2), a lo que el Profesor le contestó:

¿No dice el envase: “leche pasteurizada”?

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Figura 2. Tomás imaginando el desayuno con Pasteur. (Imagen generada con Canva Dream Lab, 2026).

Tomás asintió y sintió algo de vergüenza de no haberse percatado de algo tan obvio, ni haberse preguntado qué significa el término “pasteurizada”. El profesor le explicó que fue el científico francés Luis Pasteur (1822-1895) quien desarrolló ese sistema, que consiste básicamente en elevar la temperatura de la leche por periodos cortos de tiempo, con lo que se consigue eliminar a la mayor parte de los microorganismos presentes en la leche cruda y que, si no se eliminan, la echan a perder.

Por otra parte, para hacer pan se necesita levadura, que es un microorganismo que se puede cultivar y luego convertir en pastas o polvos para hacer que el pan esponje o “suba”. El yogurt también es un producto biotecnológico, ya que se obtiene fermentando la leche con un tipo especial de bacterias llamadas lactobacilos. Al igual que el queso, ya que se usan productos de bacterias, como el “cuajo”, para solidificar la leche y, y tras eliminar el suero, se obtiene el queso.

Todo el grupo de estudiantes al que pertenece Tomás se quedó sorprendido.

¡Estamos rodeados de biotecnología! —exclamaron.

Sin embargo, el Profesor le hizo otra pregunta a Tomás:

¿Qué desayunó tu familia?

Tomás respondió que su hermana es diabética, necesita insulina todos los días y tiene que ser muy cuidadosa de su dieta, en la que incluye muy pocos azúcares.

¡La insulina que se inyecta tu hermana es el primer producto de la ingeniería genética! Que es una parte de la biotecnología —exclamó el profesor.

Luego explicó a todo el grupo que, antes de 1981, toda la insulina que se utilizaba provenía del páncreas de cerdos, que se recolectaban en rastros y, tras varios procesos de purificación, permitían obtener insulina muy pura (Figura 3). Señaló que esto era posible porque la insulina de cerdo es muy similar a la humana, por lo que el cuerpo no distingue la diferencia. Sin embargo, su producción era muy complicada.

La ingeniería genética permitió obtener el gen de la insulina humana e insertarlo en un pedacito de ADN que puede introducirse a una bacteria, la cual ahora puede producir insulina idéntica a la humana, en fermentadores, sin necesidad de utilizar páncreas de cerdo. Además, comentó que, en esta maravilla tecnológica, desarrollada hace aproximadamente 50 años, participó un científico mexicano que actualmente es Profesor Emérito en el Instituto de Biotecnología (IBt), ubicado en el Campus Morelos de la UNAM, en Cuernavaca, Morelos, México.

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Figura 3. Producción de insulina. Antes (izquierda): obtenida a partir del páncreas de los cerdos. Ahora (derecha) obtenida mediante ingeniería genética. (Imagen generada con Canva Dream Lab y GeminiAI, 2026).

De la salud a la industria, aplicaciones de la biotecnología a nuestro alrededor

Pero aún había más:

¿Y tus papás qué desayunaron? —preguntó el profesor.

Tomás dijo que no lo sabía, ya que ambos se habían ido a trabajar muy temprano.

¿Y dónde trabajan? —insistió el profesor.

Tomás contestó que su mamá es técnica en un laboratorio de análisis clínicos del IMSS, en donde toman muestras a los pacientes muy temprano por la mañana.

El profesor, con mucho énfasis le dijo a todo el grupo:

¡En la mayor parte de los análisis clínicos se utilizan técnicas biotecnológicas! Por ejemplo, se emplean anticuerpos para detectar de forma muy precisa, hormonas, virus y bacterias (Figura 4).

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Figura 4. ¡Biotecnología en todos lados! (Imagen generada con Canva Dream Lab y GeminiAI, 2026).

Finalmente, preguntó:

¿Y tu papá, ¿dónde trabaja?

Tomás dijo que en una empresa que produce cuero para bolsas, billeteras, entre otros.

¡Pues tu papá también usa todos los días la biotecnología! —respondió el profesor—, ya que para curtir las pieles se usan enzimas (proteínas capaces de acelerar reacciones químicas).

¡Biotecnología en todos lados! —concluyó—. Por ello, les recomiendo ampliamente la lectura de la revista “Biotecnología en Movimiento”.

Leer ciencia para entender el mundo

Los estudiantes, ante esta evidencia de lo cercana que está la biotecnología a la vida cotidiana, aceptaron revisar el sitio web de la revista y propusieron al profesor leer, en grupos, varios de los casi 400 artículos que se han publicado en la revista en sus 11 años de existencia.

Los estudiantes recomendaron varios artículos de su interés e hicieron una lista. El profesor, complacido por la iniciativa, les sugirió comenzar con “El último cavernícola está muy preocupado” [1], un texto narrado con humor que invita a reflexionar sobre los beneficios de la ciencia y la civilización que a menudo damos por hecho (Figura 5). En él, Urk, un cavernícola que llega al presente, describe un mundo sin higiene, agua potable, vacunas, antibióticos ni leche pasteurizada, recordando que en su época la esperanza de vida era de apenas 30 años, frente a casi 80 en la actualidad. Independientemente de la especialidad que estudien, señaló el profesor, es indispensable que como ciudadanos estén informados sobre ciencia, pues vivimos en una sociedad profundamente influida por ella.

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Figura 5. Urk, el cavernícola preocupado por las fake news

Organizados en equipos, los alumnos analizaron distintos artículos y reconocieron que están escritos en un lenguaje accesible y por investigadores de prestigio de México e Iberoamérica. Esto contrasta con la información que circula en redes sociales, que consumen mayoritariamente los jóvenes, muchas veces sin criterios de calidad. En cambio, la revista cuenta con un Comité Editorial que revisa la precisión técnica y la claridad de los textos, en un ejercicio de rendición de cuentas hacia la sociedad que financia la investigación.

También destacaron el atractivo diseño gráfico de la revista y recomendaron explorar sus portadas eligiendo como sus favoritas: “Biotecnología para un mundo sostenible” [2], “Racismo vs Genómica” [3], “Biotecnología a bordo” [4], “Ranas en la farmacia” [5], “Conociendo el genoma indígena mexicano” [6] (Figura 6).

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Figura 6. Portadas elegidas como las más atractivas. ¿Cuál es tu favorita?

Entre los temas revisados, sugirieron iniciar con “La biotecnología, breve historia de un sistema complejo” [7], que ofrece un recorrido histórico y cultural de sus aplicaciones en salud, alimentos y medio ambiente.

Al revisar números especiales, los estudiantes se sorprendieron por la relevancia de los temas abordados. Por ejemplo, la resistencia bacteriana a los antibióticos, considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los mayores problemas globales, que podría provocar millones de muertes hacia 2050 si no se controla. No obstante, existen avances prometedores, como el hallazgo de nuevas moléculas con potencial antibiótico [8, 9]. Otros números abordan el impacto de las vacunas —los productos biotecnológicos que más vidas han salvado— [10, 11], así como la bioinformática [12], área clave para analizar grandes volúmenes de datos genéticos.

También se estudian temas históricos y culturales, como la biotecnología prehispánica en Mesoamérica [13], y problemáticas actuales como la contaminación ambiental, el uso de control biológico en agricultura y la presencia de microplásticos en océanos. Algunos artículos relatan investigaciones en contextos poco comunes, como expediciones oceanográficas [14], mientras que otros exploran la relación entre ciencia y arte o utilizan formatos narrativos cercanos al cuento y la ciencia ficción.

Un número que llamó especialmente la atención fue aquel escrito por estudiantes de nivel medio superior, lo que motivó a los alumnos al verse reflejados en autores de su misma edad [15]. Asimismo, el profesor recomendó leer “50 años de la Ingeniería Genética” [16] y los “70 años de la doble hélice” [17]. Ahí se narra la historia de cómo James Watson y Francis Crick, descubrieron la estructura de la doble hélice del ADN, así como las enormes implicaciones que este hallazgo ha tenido para la biología y la biotecnología.

Ciencia, ciudadanía y futuro

El profesor les contó a sus alumnos algo muy preocupante: hace unas semanas, un investigador visitó el PREPABM para impartir una conferencia y preguntó a los estudiantes si sabían quiénes eran James Watson y Francis Crick. La respuesta fue un silencio profundo. Ninguno de los estudiantes lo sabía y, además, tampoco reconocían a Gregor Mendel ni a Luis Pasteur, ni sabían qué era el ADN. El profesor se sorprendió mucho al escuchar esto y les dijo:

No importa lo que ustedes estén estudiando actualmente, es fundamental conocer el extraordinario lenguaje de la vida, escrito en sólo cuatro letras (A, T, G, C). Este lenguaje es la “receta” que comparten todos los seres vivos, incluidos los humanos, y determina, entre otras cosas, características como el color de los ojos.

También les recordó la importancia de comprender los fundamentos básicos de la ciencia, incluso si estudian temas que parecen no estar relacionados. Por ejemplo, todas las personas con diabetes –una enfermedad que afecta cerca de 18 millones de personas en México, posicionándose como una de las principales causas de muerte– deberían conocer la historia de cómo se logró hacer insulina humana mediante bacterias [18].

Tras esta reflexión, el profesor hizo una pausa y miró al grupo. Les explicó que todos los avances vistos en la revista, por ejemplo, sobre la pandemia de COVID-19 [19], en los que el IBt participó activamente, desde el seguimiento de las diferentes variantes del virus que se presentaron en México hasta el desarrollo de una prueba diagnóstica en saliva; así como los antivenenos [20] e innovaciones tecnológicas patentadas [21], no son hechos aislados ni ajenos a su realidad, sino el resultado del conocimiento científico y su aplicación en problemas concretos de la sociedad, no solo de los antivenenos mencionados, sino también biofungicidas, bioinsecticidas, biorrepelentes y microscopios educativos, entre otros [22].

Por eso —añadió— no basta con usar la tecnología o beneficiarse de ella; es necesario entender, al menos en sus fundamentos, de dónde proviene y cómo funciona. Solo así podrán tomar decisiones informadas en su vida cotidiana y como ciudadanos.

Tanto el profesor como los estudiantes coincidieron en que “Biotecnología en Movimiento” es un recurso didáctico muy útil, que acerca la ciencia a la sociedad y representa una oportunidad para leer textos de calidad, sin importar si estudias Administración, Mecatrónica o Laboratorio Clínico. Además, destacaron el programa “Voces” [23], que permite a los estudiantes dialogar con autores de los artículos.

Antes de terminar la clase, el profesor recordó que la biotecnología está presente en la vida diaria —incluso en la fabricación de detergentes y del vino— y reiteró su invitación a consultar la revista (biotecmov.ibt.unam.mx), suscribirse (https://biotecmov.ibt.unam.mx/subscribe.html) y compartirla, pues constituye una valiosa herramienta para comprender el mundo que nos rodea.

Referencias

  1. Reynaud, E. (2025) El último cavernícola está preocupado, Biotecnología en Movimiento, No. 42. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/42/1.html
  2. Varios autores (2026) Biotecnología para un mundo sostenible, Biotecnología en Movimiento, No. 43. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/43/
  3. Varios autores (2024) Racismo vs Genética, Biotecnología en Movimiento, No. 39. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/39/
  4. Varios autores (2024) Biotecnología a bordo, Biotecnología en Movimiento, No. 38. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/38/
  5. Varios autores (2022) Ranas en la farmacia, Biotecnología en Movimiento, No. 31. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/31/
  6. Varios autores (2021) Conociendo el genoma indígena mexicano, Biotecnología en Movimiento, No. 26. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/26/
  7. López-Munguía, A. (2020) La biotecnología: breve historia de un sistema complejo, Biotecnología en Movimiento, No. 23. https://biotecmov.ibt.unam.mx/services/pdfDownloader.php?id=MjMqKl8qKjU=
  8. Varios autores (2018) Crisis mundial por la resistencia a antibióticos, Biotecnología en Movimiento, No. 15. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/15/
  9. Varios autores (2019) Buscando nuevos antibióticos por todas partes, Biotecnología en Movimiento, No. 18. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/18/
  10. Varios autores (2019) Las vacunas salvan vidas, Biotecnología en Movimiento, No. 19. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/19/
  11. Varios autores (2020) Vacunas: innovación y mitos, Biotecnología en Movimiento, No. 20. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/20/
  12. Varias autoras (2025) Las bioinformáticas, Biotecnología en Movimiento, No. 40. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/40/
  13. Varios autores (2017) Biotecnología prehispánica en Mesoamérica, Biotecnología en Movimiento, No. 9. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/9/
  14. Varios autores (2024) Biotecnología a bordo, Biotecnología en Movimiento, No. 28. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/38/
  15. Varios autores (juveniles) (2025) Una mirada de la juventud, Biotecnología en Movimiento, No. 41. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/43/
  16. Varios autores (2023) 50 años de la Ingeniería Genética, Biotecnología en Movimiento, No. 35. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/35/
  17. Zurita, M. (2023) 70 años de la doble hélice, Biotecnología en Movimiento, No. 33. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/33/
  18. López-Munguía, A. (2023) La insulina: una molécula milagrosa, Biotecnología en Movimiento, No. 35. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/35/1.html
  19. Padilla, J. (2020) Capacidades y avances del IBt para enfrentar la pandemia de la COVID-19. Biotecnología en Movimiento, No. 21. https://biotecmov.ibt.unam.mx/services/pdfDownloader.php?id=MjEqKl8qKjE=
  20. Alagón Cano, A. (2023) Antivenenos contra animales ponzoñosos: una historia de aventuras científicas y de éxitos para México, Biotecnología en Movimiento, No. 32. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/32/2.html
  21. Varios artículos, varios años. Sección “Propiedad intelectual, tecnología y empresa” de Biotecnología en Movimiento. https://biotecmov.ibt.unam.mx/secciones/index.php#prop
  22. Página web de “Innovación con Ciencia, A.C.”, que agrupa a las 23 empresas de base tecnológica que se han generado en el IBt-UNAM. https://innovacioncc.github.io/
  23. Convocatoria del programa “Voces de Biotecnología en Movimiento”, en donde lectores de la revista pueden tener webinars con los autores o autoras de ella. https://www.ibt.unam.mx/publicacion/ver/distinciones-premios-y-noticias-acadmicas-relevante-3/convocatoria-webinars-nbspvoces-de-biotecmov-1456


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Acerca de los autores

Enrique Galindo es Investigador Titular del Instituto de Biotecnología de la UNAM desde hace 41 años. Es un cazador de microbios profesional y un apasionado de la Ingeniería de Bioprocesos y de la divulgación científica. Es Editor en Jefe de “Biotecnología en Movimiento” y astrónomo aficionado. Su grupo desarrolló un biofungicida para tratar la enfermedad que causa las manchas en los mangos, que ya se encuentra en el mercado (Fungifree AB). Es autor del libro “El quehacer de la ciencia experimental” publicado por Siglo XXI Editores. En 2015 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes. Mónica Pineda es bióloga y doctora en ciencias. Está adscrita al área de Comunicación Social de la Secretaría de Vinculación del Instituto de Biotecnología de la UNAM y es Editora Ejecutiva de la revista “Biotecnología en Movimiento”.

Contacto: enrique.galindo@ibt.unam.mx; monica.pineda@ibt.unam.mx

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